07 Febrero 2011

Buscando un diamante en bruto, o cómo ganar cien mil dólares largando la facultad

La propuesta es bien simple: pagarle cien mil dólares a un grupo de estudiantes que estén dispuestos a abandonar sus estudios universitarios para dedicarse a pensar y emprender nuevos negocios. 

En principio parece una mala idea, y así lo expresan quienes critican duramente al último y, tal vez, más controvertido proyecto del más famoso de los inversores de riesgo, el multimillonario de 43 años, Peter Thiel.

Claro, tomándolo así como viene, y sin mucho análisis, la idea no sólo parece descabellada, sino un pésimo ejemplo y una mala noticia para tantos sufridos padres y madres que todos los días insisten explicándoles a sus hijos adolescentes que el estudio es el único camino posible.

Y ni que hablar de la situación en la que quedan la incontable cantidad de reclutadores en todo el mundo que siguen considerando al  título universitario como el único ticket de entrada válido para el mundo corporativo, como lo demuestran los incontables “programas de jóvenes profesionales” que han terminado siendo la herramienta principal, y muchas veces excluyente, para el reclutamiento de futuros ejecutivos.  

Pero conociendo los antecedentes del autor de esta original propuesta, tal vez habría que pensarlo un poco más antes de sacar conclusiones apresuradas.

Si bien Peter Thiel nunca abandonó la facultad, de hecho se graduó en leyes en la universidad de Stanford, tras una exitosa carrera corporativa comenzó a emprender por su cuenta en diversos start ups, algunos de los cuales llegaron a ser muy exitosos, y se convirtió en un joven multimillonario.

Quienes hayan visto la película “La red social” tal vez recuerden a aquél inversor que aportó US 500.000 a cambio del 10% de la compañía.  Ese era Peter Thiel. Y si bien luego vendió la mitad de esas acciones, el 5% que aún tiene en su poder tiene un valor aproximado de 1.700 millones de dólares según algunas estimaciones.  Nada mal.

Pero ese no fue su primer negocio.  Antes de eso había fundado, junto con un amigo, la empresa PayPal, aportando para ello la suma de 240.ooo dólares.  Cuando finalmente vendió esa compañía a Ebay, Thiel embolsó nada menos que 60 millones de dólares.

Como puede verse, el hombre tiene experiencia tratando con emprendedores, y él mismo es uno de ellos.

La cuestión es que tras haber experimentado el proceso emprendedor en carne propia, y tras haber interactuado con cientos y hasta miles de emprendedores en el Silicon Valley con el fondo de inversiones que dirige, se dio cuenta que el secreto estaba en buscar y encontrar a personas que tuvieran un conjunto de cualidades muy especiales (y el diploma universitario no es una de ellas, necesariamente).

Cuatro de los norteamericanos más famosos hicieron sus fortunas sin haberse graduado.  Steve Jobs y Steve Wozniak, fundadores de Apple, Bill Gates co-fundador de Microsoft y Mark Zuckerberg co-fundador de Facebook, fundaron y desarrollaron sus empresas tras haber abandonado sus estudios  (Wozniak volvió a Stanford tras renunciar a Apple y se graduó, pero eso fue mucho después).

Por supuesto que estos casos son anomalías.  Excepciones a una regla que casi todos aceptamos y seguimos.  Sin embargo, Thiel no está interesado en la gente promedio. No le interesan los cientos de miles de graduados universitarios que todos los días concurren a sus trabajos para administrar o fabricar lo que otros han inventado.

Con su iniciativa, Thiel está buscando anomalías.  Cisnes negros, como diría Nassim Taleb.  Él cree que con su apoyo económico puede ayudar a encontrar un nuevo Jobs o un nuevo Zuckerberg.

¿Entonces qué hago, le digo a mi hijo que acaba de perder un año de su vida cursando el inútil CBC en la UBA que largue todo y lo llame a Peter para que le mande el cheque?.  Bueno, la cosa no es tan fácil.

Para entrar en la beca “20 con menos de 20”, tal es el nombre de la iniciativa, los participantes tienen que escribir dos ensayos de 1000 palabras cada uno, el primero titulado:  “Háblenos acerca de una cosa sobre este mundo que usted firmemente cree que es cierta y que la mayoría de la gente cree que no es verdad”.  El segundo pide responder a la siguiente pregunta: “¿De qué manera quiere usted cambiar el mundo?”.  Es evidente que el señor Thiel no está buscando tontitos que quieran abandonar sus estudios para dedicarse a  jugar con la PlayStation o a perder el tiempo sumergidos en Facebook, sino que está interesado en gente de menos de 20 años, con mucha materia gris y capacidad para reflexionar y escribir acerca de cuestiones tan trascendentales.

Los 20 jóvenes menores de 20 años que sean seleccionados (ser menor de 20 es un requisito excluyente)  recibirán 100 mil dólares para cubrir sus gastos de manutención durante los dos años que pasarán viviendo en la zona de la Bahía de San Francisco, mientras desarrollan sus ideas de negocios, alguna de las cuáles podría llegar a convertirse en el próximo gran suceso del cual todos terminen hablando.

Además de dinero, los jóvenes seleccionados serán apoyados con mentores, entrenamiento y oportunidades de empleo con la red de emprendedores y filántropos del propio Thiel.

En relación a este proyecto, Elon Musk, co-fundador de PayPal, sostiene que “La universidad es una experiencia muy valiosa, pero cuando los emprendedores están listos para lanzar su idea, deberían hacerlo inmediatamente en lugar de quedarse por ahí para satisfacer las expectativas de un título universitario o de posgrado”

Thiel insiste en que el objetivo no es encontrar al próximo Zuckerberg, aunque estamos seguros que le gustaría, sino estimular  a más gente joven para que se cuestione qué es lo que realmente esperan conseguir con su experiencia universitaria.

Es probable que esta iniciativa contribuya a alimentar el debate acerca de la falta de adecuación de la enseñanza universitaria ante un mundo que ha cambiado, y sigue cambiando, mucho más rápido de lo que profesores y burócratas parecen estar en condiciones de digerir.  Frente al conservadorismo y la ausencia de vocación innovadora de muchas universidades, emprendedores como Peter Thiel buscan la solución a muchos de los problemas y necesidades de la humanidad apelando a  jóvenes con ganas de emprender.

Fuentes de este artículo: 

Bloomberg Businessweek, número de Febrero 7, 2011

http://smallbusiness.aol.com/2010/09/30/paypal-co-founder-launches-fund-to-help-young-entrepreneurs/ (accedido el 7/02/2011)

http://www.thielfoundation.org/index.php?option=com_content&view=article&id=15&Itemid=19 (accedido el 7/02/2011)

Comentarios

  • Tatiana Zuretti says:

    El principal problema que puedo identificar está en el sistema educativo en general, que al día de hoy, cuenta con programas y metodologías que tienden a ser obsoletas comparadas al ritmo de las innovaciones mundiales, y encuadrada en la globalización. Creo que en muchos casos los conocimientos que se imparten en las instituciones no satisfacen las necesidades de los empleadores al momento de contratar, ni mucho menos para aquellos interesados en comenzar negocios por su cuenta. Me encuentro en cuarto año de la facultad y he escuchado repetidas veces que la teoría de los libros no me va a salvar de situaciones críticas de mi futura vida laboral. Esto no significa que renunciar al título de grado sea una solución viable; ya que hoy en día el título en mano abre puertas. Y convengamos que Bill Gates and company representan una excepción a la regla de éxitos mundiales sin estudios completos.
    En definitiva creo que la acción de Peter Thiel no debería generar incentivos para abandonar los estudios a personas en curso, ya que los jóvenes que aplican a su proyecto están destinados -por sus cualidades- a la actividad entrepreneur y una de dos: o nunca comenzaron estudios universitarios , o los consideraban segundos en sus prioridades, ya que su misión siempre había sido el trabajo independiente.

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